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Cursos

DIRECCIÓN Y GESTIÓN DEL EQUIPO COMERCIAL (ADGD076PO)



Modalidad

Aula Virtual

Fecha de Inicio

31/05/2022

Duración

25 horas

Precio

Gratuito

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Cursos

EVALUACIÓN DEL DESEMPEÑO Y GESTIÓN DE COMPETENCIAS (ADGD102PO)



Modalidad

Aula Virtual

Fecha de Inicio

27/05/2022

Duración

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Precio

Gratuito

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Cursos

DIRECCIÓN Y GESTIÓN EQUIPOS DE PROYECTOS (ADGD077PO)



Modalidad

Aula Virtual

Fecha de Inicio

23/05/2022

Duración

25 horas

Precio

Gratuito

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Cursos

COMPETENCIAS DE LOS PROFESIONALES DEL TERCER SECTOR (SSCG015PO)



Modalidad

Aula Virtual

Fecha de Inicio

23/05/2022

Duración

25 horas

Precio

Gratuito

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Cursos

DIRECCIÓN DE EQUIPOS Y COACHING (ADGD067PO)



Modalidad

Aula Virtual

Fecha de Inicio

12/05/2022

Duración

50 horas

Precio

Gratuito

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Cursos

CERTIFIED SCRUM DEVELOPER – CSD (ADGD337PO)



Modalidad

Aula Virtual

Fecha de Inicio

20/04/2022

Duración

24 horas

Precio

Gratuito

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Cursos

GESTIÓN DE LLAMADAS DE TELEASISTENCIA (SSCG0111)


Centro

Esla Formación Cervantes


Modalidad

Presencial

Fecha de Inicio

01/10/2021

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320 Horas

Precio

Gratuito

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OFI

Cursos

OPERACIONES BÁSICAS DE COCINA (HOTR0108)


Centro

Esla Formación Cervantes


Modalidad

Presencial

Fecha de Inicio

11/10/2021

Duración

360 Horas

Precio

Gratuito

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Cómo presentar un buen trabajo académico

Oposiciones Administrativo JCYL

Cómo presentar un buen trabajo académico

Hacer un trabajo para clase puede ser un rollo total o una actividad apasionante. Todo depende de cómo lo enfoquemos. En la evaluación continua, el tema de hacer trabajos académicos ya no es solo para subir nota, para presentar una tesis doctoral o para el trabajo de fin de grado; ahora los trabajos proliferan como el moho en un yogur pasado y vamos a tener que aprender a dominarlos si queremos aprobar.

La importancia de la investigación

Si el tema lo elegimos nosotros, asegurémonos de que sea sobre algo que nos interese y no sobre lo más fácil que encontremos en la Red. Si el profesor nos obliga a tratar un contenido muy específico que no nos gusta, no hay que desesperar; seguramente podremos encontrar un enfoque mucho más entretenido. El truco consiste en investigar y, gracias a San Google, podemos hacerlo cómodamente desde casa.

Quizá nos parezca que no hay nada nuevo que contar en un trabajo sobre la manida Transición española o sobre las células epiteliales y su regeneración, pero si tratamos de buscar un poco más allá y lo enfocamos desde un punto de vista diferente, enseguida encontraremos alguna cosa sobre la que nos apetezca profundizar un poco más. Exponer un trabajo que nos resulta interesante, no solo es más llevadero para nosotros, sino que cuando el profesor lo lea, verá que hay interés y esfuerzo por nuestra parte, lo que valorará muy positivamente.

Contrastar

No nos cansamos de decir lo maravilloso que es tener acceso a Internet. Hace pocos años, para buscar cualquier tipo de información la gente tenía que patear bibliotecas y hemerotecas, rebuscar entre tochos infumables para hallar una breve cita del doctor Menganito o leer cada línea para encontrar la pequeña parte que podían aprovechar. Ahora podemos hacer búsquedas por nombres, por frases y por palabras, con lo cual, quedarse con el primer texto útil que encontremos y no buscar un poco más, debería ser pecado (o suspenso). Toda la información que obtengamos de nuestras búsquedas debemos ampliarla y contrastarla con otros escritos, opiniones, etc. No solo por si algo de lo que leemos resulta ser falso (que puede ser), sino también porque aportar diferentes puntos de vista en nuestro trabajo lo enriquecerá y hará que esa parte obligatoria de «bibliografía», a la que ya llegaremos, no quede prácticamente en blanco.

Organización de ideas

Un trabajo académico debe tener un orden impecable, esté como esté nuestro cuarto minutos antes de que nuestro padre entre por la puerta y monte en cólera. El secreto para tener esa organización meticulosa, consiste en hacernos preguntas: ¿qué hipótesis quiero defender?, ¿qué textos he encontrado que puedan contradecir esa hipótesis?, ¿cuáles la apoyan? Y después de tener todo eso bien claro, ahora solo se trata de escribir una historia que cuente cómo nuestra hipótesis protagonista nace, a quién se encuentra en el camino, contra quién lucha (o quién la discute), y finalmente cómo, aplastando a sus enemigos o congraciándose con ellos (dependiendo de lo peleona que sea nuestra hipótesis), triunfa al fin cuando demuestra su verdad.

Otra forma de enfocarlo, es escoger un hipótesis ya formulada y discutirla hasta matarla. La estructura sería básicamente igual salvo que ahora contamos la historia de un error y de cómo nuestra heroína, la Nueva Hipótesis Mucho Mejor, va a dejar ese error al descubierto y a iluminar al mundo con la verdad. Así de sencillo.

La estructura

Todo buen trabajo académico que se precie debe seguir una simple estructura que también nos ayudará a organizar nuestra historia y a que la presentación sea la adecuada.

  • Portada

Una buena portada, además de la creatividad o gusto estético que queramos poner en ella, cosa que es opcional pero que siempre hace destacar nuestro trabajo por encima de los otros 500 que le llegan al profesor, debe incluir: el título, nuestro nombre, el profesor y asignatura para el que se ha hecho, la fecha de presentación y la universidad o instituto al que asistimos.
Después dejaremos un par de folios en blanco antes de entrar en materia.

  • Resumen

Como su propio nombre indica, debemos resumir en pocas palabras (unas 300) de lo que trata nuestro trabajo. Qué tesis defenderemos, qué métodos hemos escogido para defenderla y a qué conclusiones hemos llegado.

  •  Índice

Nos interesa que el profesor tenga acceso rápido a todas las secciones del texto, porque si esperamos que se lo lea del tirón, es que no tenemos en cuenta los otros diez mil trabajos que abarrotan la mesa de su despacho.
Hay que titular cada apartado de forma que quede claro de qué vamos a hablar en esta sección y numerar las páginas. Si incluimos tablas o ilustraciones (lo que es muy recomendable para que la lectura sea más amena) también debemos hacer referencia a ellas en el índice.

  •  Aclaraciones sobre símbolos y abreviaturas

Aunque nuestro profesor sepa de lo que estamos hablando, debemos incluir un listado sobre todo aquello que un lector lego no entendería.

  • Introducción

Tenemos que explicar el porqué de nuestro trabajo, qué queremos demostrar o contar, a qué áreas involucra y un resumen de los documentos consultados.

  • Cuerpo del trabajo

Aquí es cuando contamos todo lo que queremos contar: la teoría inicial o cómo nace, qué demuestra, quién o de qué forma se discute y cómo finalmente se ratifica o se desmonta. Por supuesto todo dividido en capítulos, numerados, organizados y bien titulados.

  • Conclusión final

Esta es la parte en la que narramos el final de la historia. El desenlace de nuestro trabajo y el lugar en el que damos respuesta a las incógnitas que motivaron la creación del texto. No nos olvidemos de que el final es una de las partes que más se retienen en la memoria, así que debemos esforzarnos para que sea una buena guinda que se quede en la ocupada mente de nuestro profesor, sobre todo cuando se disponga a poner las notas.

  • Anexos

Si necesitamos incluir glosarios, planos, fotos o algún otro material que no nos ha cabido en el cuerpo del trabajo, este es el sitio.

  • Bibliografía

Aquí es donde hablamos sobre los documentos, citas, páginas de Internet o entrevistas, que hemos consultado durante nuestro trabajo. Y debemos organizarla alfabéticamente o cronológicamente respecto al trabajo.

Cuidado con los plagios

La herramienta del corta y pega nos puede dar la falsa sensación de que somos libres de introducir en nuestro texto los escritos de otros y que nadie tiene por qué enterarse. Pues bien, nada más lejos de la realidad. El plagio está tan perseguido que ya hay programas informáticos a disposición de cualquiera (profesores incluidos) que nos ayudan a encontrar en la Red textos que se aproximen a los nuestros por coincidencias de palabras. El plagio se considera una falta grave en la universidad y está sancionada con suspensos e incluso expulsiones, así que antes de lanzarnos como buitres al control-c, control-v, pensemos lo que nos jugamos y optemos por citar y trasmitir con nuestras propias palabras aquello que queramos decir. Los profesores se citan constantemente unos a otros, hagamos lo mismo. Atribuirse ideas que no son nuestras es bastante sucio.

Redacción y corrección

Sobra decir que cometer errores ortográficos en un trabajo que vamos a pasar por un corrector (como el de Word o similar), y que vamos a tener tiempo de revisar, es el error más estúpido que podríamos cometer; una cosa tan simple desmerecería nuestro trabajo y daría al traste con el esfuerzo que hemos puesto durante todo el proceso.
Esto hay que repetírselo como un mantra: debemos revisar las faltas de ortografía.

No todo el mundo escribe igual y desgraciadamente no todo el mundo escribe bien. Ojalá tuviéramos todos la maña de Paul Auster, o la capacidad narrativa e imaginativa de García Márquez, pero como eso es imposible, tampoco tenemos que desesperarnos. Seguramente nuestro profesor tampoco tenga un Nobel de literatura. El truco es ser directos y asertivos: contar lo que queramos de forma simple, sin palabras enrevesadas, sin demasiados adjetivos y sin tratar de aparentar que somos algo que no somos. Un texto no gana nada porque lo llenemos de términos incomprensibles y retóricas cursis. Un texto debe decir lo que quiere decir sin más, desnudo y sincero, porque en un trabajo académico es más importante lo que se dice que cómo se dice; es más importante que se entienda a que se sienta, y es mucho más importante que sea sencillo de leer y fluido a que terminemos emulando a Lovecraft simplemente para hablar sobre células epiteliales. Así que quitémonos el miedo a no ser suficientemente cultos y escribamos el trabajo que al profesor no le cueste leer, porque ese es nuestro mayor objetivo: que no se le haga pesado, que lo devore rápidamente y que aprecie nuestro esfuerzo para que se refleje en la nota final.

No tengas miedo y consúltanos